De las aceitunas se extrae el aceite de oliva, uno de los ingredientes más preciados de la cocina por su delicioso sabor y los numerosos beneficios que aporta a la salud.
Al principio son de color verde, pero a medida que maduran se vuelven negras. Sus orígenes se remontan muy atrás en la historia. De hecho, la primera referencia escrita sobre el olivo se encuentra recogida en el libro del Génesis.
En la cultura judía, la aceituna está presente en el episodio de la crucifixión, que fue llevado a cabo en un campo de olivos, así como en la liturgia religiosa. En la antigua ciudad de Atenas nadie podía cortar o herir un árbol de olivo sin sufrir la pena de destierro, y en las olimpiadas se premiaba a los vencedores con una corona realizada con sus hojas.
Hoy en día, España es el principal país productor y exportador de aceitunas de mesa. Los colonizadores introdujeron su uso y cultivo en el Nuevo Continente, es por ello que en Venezuela constituye uno de los ingredientes más preciados de la hallaca y el pan de jamón, nuestros platos navideños por excelencia. Hoy son variadas las facetas culinarias que asume este polifacético ingrediente, que da mucho juego y puede bordar cualquier papel a lo largo de una comida. La aceituna es, asimismo, un fruto de alto valor nutritivo, posee todos los aminoácidos esenciales en una proporción ideal. Es rica en Hierro y Calcio, especialmente, y en Provitamina A, Vitamina C y Tiamina. Igualmente, su nivel de fibra hace que sea muy digestiva.

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