En la Edad Media, las uvas pasas ya formaban parte de la cocina tradicional de numerosos países. Actualmente se producen en muchos países; no obstante, es en el Sur de España, Grecia, Sur de Australia, Asia Menor, Chile y California donde más se practica el proceso de desecación de la uva, para transformarla en pasa. Las uvas pasas más apreciadas se obtienen de las variedades sin semillas, de acidez baja y ricas en azúcares.
Las pequeñas pasas de Corinto proceden de unas uvas negras sin semillas. Estas se identifican por su color oscuro, su pronunciado aroma y porque son mucho más pequeñas que el resto. Las pasas sultanas se obtienen de las uvas blancas sin semillas, son de color claro y extraordinariamente dulces, por lo que son las más empleadas en repostería y pastelería.
Las uvas pasas se suelen degustar como parte de postres, pero son igualmente útiles en la preparación de salsas para carnes blancas y rojas, y en los rellenos. En Venezuela, las introdujeron los colonizadores españoles y se consumen habitualmente durante todo el año, pero es en la temporada navideña donde su uso reina en múltiples platos.

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