Licores digestivos, también utilizados para cocinar

Son los últimos invitados en presentarse a la mesa, normalmente tras el café. Pero no llegan tarde: su misión es justamente clausurar la comida. ¿Te apetece descubrir los más populares y sus aplicaciones en la cocina?.

Los licores digestivos también se usan en recetas de cocina

Más conocidos por su presencia en las sobremesas, los licores digestivos tienen infinitas y ricas aplicaciones dentro de la cocina, tanto dulce como salada. A menudo, es tan fácil como agregar medio vasito de licor de avellana a una receta de tiramisú o flambear un conejo troceado con medio vaso de orujo antes de terminar su cocción. Otras veces resulta algo más laborioso aunque igual de sencillo.

Licores digestivos muy tradicionales

licores digestivos Licores digestivos, también utilizados para cocinar

Licores digestivos tradicionales



Licor de avellanas
Este licor de 24º se obtiene al mezclar avellanas tostadas con agua, alcohol y otros ingredientes como vainilla, café y flores de naranjo. Se destila y se deja madurar en barriles de roble. El resultado es un licor exótico, puro e intenso, de color café oscuro y con un sabor bastante dulzón. Es excelente para acompañar postres de chocolate.

Anís
Es una de las hierbas medicinales más arcaicas del planeta, cuyo origen se sitúa en las tierras del Mediterráneo oriental.
Deja un sabor muy aromático en la boca y algo seco en el paladar.
La famosa absenta, bebida que llegó a prohibirse en Francia por su supuesto poder alucinógeno, tenía como ingrediente
principal el anís, un componente importante en la elaboración de las típicas rosquillas.

Pacharán
Bebida tradicional de Navarra, cuya graduación alcohólica oscila entre los 25º y los 30º. Se elabora a partir de la maceración de endrinas en alcohol agrícola, y es muy fácil prepararlo en casa. Sólo hay que poner, en un tarro o en una botella, un litro de anís dulce y un cuarto de kilo de endrinas silvestres maduras. Cierre herméticamente y deje macerar durante siete u ocho meses en un sitio fresco y oscuro. Pasado este tiempo, hay que filtrarlo y embotellarlo. Conviene tomarlo joven.

Hierbas ibicencas
Su proceso de elaboración es muy rudimentario.
Son 18 plantas aromáticas las que dan lugar a una bebida que nació hace 200 años en los hogares de los campesinos ibicencos. Cada familia tenía su receta particular, pero a finales del siglo XIX y principios del XX, varios productores industriales recogieron la fórmula y la embotellaron. Goza, desde hace unos años, de denominación de origen geográfico.

Ratafía
Licor tradicional de Cataluña, elaborado con nueces tiernas y diversas plantas aromáticas. El proceso de maceración dura dos o tres meses.
Durante este tiempo, hay que añadir manzanilla, orégano, canela, anís… para conseguir un amplio abanico de sabores. Una vez elaborado, el producto necesita envejecer tres meses en un recipiente de madera. Luego, se embotella en recipientes de vidrio, que permiten apreciar su característico color caramelo. La época más adecuada para disfrutarlo es en otoño e invierno.

Orujo
Uno de los licores más famosos del mundo es el orujo de Galicia. De hecho, su consumo como bebida y como remedio casero está plenamente integrado en la vida de los habitantes de esta región. Tiene un sabor fuerte y penetrante, aunque el primer sorbo no da ningún placer.
Tras el choque inicial con la garganta se perciben sus notas dulces y amargas, además de un cierto ardor: el licor puede sobrepasar los 50º. Por ello, durante mucho tiempo fue considerada una bebida para hombres rudos. Hoy en día, existe una crema elaborada con orujo para el cuidado la piel femenina.

El origen de los licores digestivos

Fue en la Edad Media cuando físicos y alquimistas comenzaron a destilar brebajes de alcohol con frutas, a los que se les atribuían propiedades mágicas: el dulce sabor de la fruta escondía las altas dosis de alcohol que co

ntenían, y provocaban en los confiados bebedores efectos sorprendentes como risas incontenibles, euforias o aletargamientos.
He ahí la magia. Hoy su producción se ha industrializado y ha dado lugar a una clasificación en función de su forma de elaboración o su graduación alcohólica. Los hay de destilación (acción de separar mediante calor los diferentes líquidos de una mezcla), aguardientes (con más de 40º de alcohol) y licores (bebidas alcohólicas con sabor) de infinitos sabores y texturas. En todos los casos, su principal función es ayudar a digerir la comida, desengrasando el estómago y refrescándolo. Tampoco varía la temperatura de servicio óptima: es recomendable servirlos a unos 14º, como el vino blanco, y en la llamada copa de digestivos, alargada y con forma de tulipa.