Marrons Glacés, castañas vestidas de gala

Castañas asadas, hervidas, en conserva, como guarnición de platos tradicionales. .. Así de versátil es la castaña. Pero la forma más deliciosa de disfrutarla trasciende fronteras y se consagra como un producto artesanal único en el mundo: el marron glacé o castaña glaseada.

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Marrón Glacé desde la antigua Grecia

Si bien el castaño es un árbol que se remonta a tiempos tan antiguos como para desconocer su origen exacto, la historia registra que su fruto, la castaña, se utiliza como materia prima para la elaboración del marron glacé desde la época de la antigua Grecia. Un don de la naturaleza hecho manjar gracias a esa cubierta de vainilla natural que endulza el sentido del gusto.

Con la llegada de la estación fría, las calles de España se inundan del aroma que despiden las exquisitas castañas asadas, y los invernales transeúntes agradecen el calor que el delicioso fruto le brinda a sus manos mientras las degustan.

Castañas glaseadas.

Se trata de la frase con la que son promocionados los marrons glacés o castañas glaseadas por la marca José Posada, sello de autenticidad y originalidad del producto artesanal.

La familia Posada elabora la exquisita conserva desde la década de los 50, primero como tradición familiar, luego como práctica comercial que dio origen a la marca emblemática del confitado. No obstante, Francia fue el primer país en patentar el producto.
Su precio no es muy asequible por las inclemencias naturales a las que están sometidas las técnicas de cultivo y recolección de las castañas en España.

Para los marrons glacés, José Posada trabaja con castañas que se producen en Galicia, reconocidas como los de mayor calidad, volumen y apariencia. Los de segunda categoría son los que se utilizan para los asados, purés, conservas y harina.

Dulce imperio.

Tanto ha sido el éxito de los marrons glacés que se ha incentivado el cultivo de las castañas en España y su presentación en otras versiones.
Aunque el marrón glacé clásico será siempre el predilecto, la sensación que producen las castañas chocolateadas y los marrons glacés macerados en brandy es digna del deleite de todo ser humano.
Como el caviar, el vino y los quesos, el marron glacé exige del aprendizaje del comensal para apreciar la textura y sabor de la fruta confitada. Una vez logrado, promete convertirse en un capricho del paladar. La etiqueta del producto José Posada bien resume la experiencia en breves palabras: “Hay que tomar tantos marrons glacés como ilusiones se tengan en la vida, esperanza en el futuro y alegría de pisar la tierra”.

Un poco de historia.

Los griegos conservaban los frutos en miel fuera de la temporada de producción; entre ellos, las castañas. Durante el Renacimiento aumentó el interés por ellos, ya vistos como delicatessen se le adicionó vainilla a las castañas para equilibrar su dulzura y así, casi por accidente, nació el marron glacé.


Comentarios (1)

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  1. Excelente pagina. Muchas gracias por los fabulosos articulos que publican, es una paguna muy actualizada y versatil en todo lo relacionado con la Gastronomia. Gracias y Felicitaciones!