CALCIO:
Se encuentra en: habas de soja, leche, quesos, huevos, pescado, cereales, semillas y nueces.
Bueno para: formación ósea, dientes, depuración de la sangre, músculos, nervios y corazón.
Consecuencias de su carencia: huesos débiles
FLÚOR:
Se encuentra en: pescado, hígado, cereales, huevos y nueces.
Bueno para: formación ósea y dientes.
Consecuencias de su carencia: huesos débiles y caries.
FÓSFORO:
Se encuentra en: habas de soja, nata, quesos, huevos, pescado, carne, aves, cereales, levadura, semillas, nueces y verduras.
Bueno para: formación ósea, dientes y metabolismo.
Consecuencias de su carencia: inapetencia y pérdida de peso.
HIERRO:
Se encuentra en: carne, hígado, huevos, quesos, aves, hortalizas y nueces.
Bueno para: formación de sangre y crecimiento.
Consecuencias de su carencia: anemia pherropénica.
MAGNESIO:
Se encuentra en: habas de soja, leche, quesos, huevos, pescado, cereales, levadura, semillas y nueces.
Bueno para: metabolismo, músculos, vasos sanguíneos y nervios.
Consecuencias de su carencia: atrofia muscular, jaquecas y nerviosismo.
POTASIO:
Se encuentra en: habas de soja, albaricoques, leche, quesos, pescados, carne, aves, cereales, levadura, semillas, nueces, setas y verduras.
Bueno para: nervis, riñones y corazón.
Consecuencias de su carencia: trastornos respiratorios y de la función cardíaca.
SODIO:
Se encuentra en: quesos, pescado, carne y verduras.
Bueno para: presión sanguínea, nervios, músculos, regulación del agua del cuerpo.
Consecuencias de su carencia: inapetencia y neurastenia.
YODO:
Se encuentra en: pescado de mar, aceite de hígado de bacalao, sal marina, huevos y berros.
Bueno para: metabolismo y glándula tiroides.
Consecuencias de su carencia: pérdida de vitalidad, piel reseca, cabellos quebradizos y bocio.


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