Los fabricantes recubren los woks, a excepción de los antiadherentes, con una película de aceite o cera para evitar que se oxiden. Antes de usar el wok, hay quer retirar esta película y, tras su utilización, hay que volver a cubrirlo de aceite para que dure muchos años.
Cómo se hace:
- Empezar por calentar el wok a alta temperatura hasta que esté extremadamente caliente. Dejarlo enfriar lo suficiente para poder tocarlo y fregarlo a fondo con agua templada y jabón, utilizando un estropajo o un cepillo . Volver a poner al fuego para secar.
- Con un papel de cocina, untar la superficie del wok con aceite vegetal y calentar hasta que el aceite humee. Así se evita el óxido y se crea una capa antiadherente. Dejar enfriar el wok y secar el posible exceso de aceite antes de guardarlo, ya preparado para su uso.
- Después de su utilización, aclararlo en agua caliente, sin detergente, con un cepillo duro para eliminar los restos de comida. Secar a conciencia y untar el interior con un papel de cocina mojado en aceite. Repetir el proceso cada vez que se utilice el wok y se acabará creando una capa antiadherente suave y brillante.
- Si el wok se oxida a causa del escaso uso, rascar el óxido y volver a prepararlo con aceite.
Moldes para huevos fritos con formas divertidas
Comer pescado y no morir atragantado en el intento
Alcaparra (Cappan´s Spinoza)
Olivo o aceituna (Olea europea)
Uvas pasas (Vitis vinifera)
Pimienta negra, la emperatriz de las especias